
Cacho, Godofredo Leoncio Zimmermann, un amigo con vocación de escritor y locutor. Todo un comunicador de los “sentires costeros”, un baúl de recuerdos que invita a otros en cada programa radial a volver a sentir y degustar aquellos viejos tiempos.
Hoy nos convocan las resonancias de altavoces en las pistas de bailes y calles; ecos, voces y aplausos que fueron origen de las publicidades de hoy.
Estos extractos de una charla con él, se han ordenado intentando dejarlos con el propio estilo de quien lo contara, estilo que para muchos es familiar y conocido.
Esta constituye la primer entrega de un extenso encuentro donde nuestro protagonista expone parte de sus vivencias con el mundo de los medios de comunicación…
Así lo cuenta:
“A la locución llego por una necesidad, sin tener preparación ninguna, simplemente ser parlanchín de cocina nomás como cualquiera...”
“Me encuentro en un festival que organizaba la escuela 428, asado con cuero y baile al final, que lo hacían todos los años, una fiesta maravillosa. Y se encuentra el de la publicidad que estaba entonces, mi amigazo Ariel Dayer, sin nadie que pueda decir algo que la policía pidió que hiciera público a través de los altavoces. No había ninguno de los muchachos que por ahí hablaban en Cayastá. Entonces yo estaba con él charlando y me dice: ¿Vos no te animás Cacho a anunciar? Y ahí nomás le digo yo: Si me dicen lo que tengo que decir ¡sí que no!. Y le digo: Dígame que hay que decir.”
Tenga a bien entregar en el buffet...
“Me piden que anuncie que después de terminada la cena todas las personas que tengan sombreros y armas blancas encima (que llevaban para comer el asado, o sea cuchillos o facones), tengan a bien depositarlos en el buffet, donde, previa entrega de un número;( uno quedaba en el sombrero, otro llevaba el dueño del sombrero; uno quedaba en el facón, el otro lo llevaba el dueño del facón), podían ser retirados al finalizar el espectáculo. Así la policía no tenía que andar palpando de armas, diciéndole señor por favor sáquese el sombrero estamos en un baile...”
“Mirá vos la primer locución, pido al público que por favor cuando se dé por terminada la cena tenga a bien entregar en el buffet las armas blancas y los sombreros, pedidos por el comisario de Cayastá. Eso era en el año 1960.”
“Era una lógica del tiempo. Es muy feo comer carne asada si el cuchillo no corta, entonces ya llevaban sus cuchillos afilados a la navaja y así cortaban la carne. Al anunciar eso, ya venía el que había terminado de cenar con su facón. Esas armas eran las que la policía trataba que no queden en la fiesta cuando empezaba el baile, por seguridad.”
“Antes la gente mayor tomaba. Se tomaba como se toma ahora simplemente que antes tomaban los mayores y ahora toman... todos. Se tomó siempre ... y si hay facones en el área... puede haber heridos, puede haber sangre en el espectáculo que empaña todo lo lindo que pudo ser la cena, el baile, todo. Entonces si no lo entregabas directamente, te lo quitaba el policía. A alguno lo veían por ahí que le abultaba el mango debajo de la camisa porque lo tenía escondido y si no lo veía el policía, lo veía otro que avisaba:`Mire, fulano de tal me parece que porta un arma, se lo requisaba y si tenía el arma posiblemente hasta se lo demoraba, se lo traía a la seccional; y el arma, por supuesto, se la sacaban...”
“Era por seguridad eso. Y el sombrero por respeto. Porque una persona que va a bailar con una señorita no va a andar con sombrero; así que por seguridad lo primero y por respeto y dignidad al espectáculo, lo segundo.”
Aplausos que afianzan.
“Cuando yo termino de decir eso: un aplauso, un aplauso total. Primero porque no sabían que hablaba, o era capaz de hablar frente al micrófono”...
“A los 15 días estimativamente voy a Campo del Medio a un baile donde estaban todos, tenía 20 años, 22 años, estaban todos los espectáculos públicos y nuevamente el mismo publicista me dice: _ Cacho hay que anunciar un baile para el sábado que viene, en la pista de Nazimbera ¿Te animás a hacerlo?. _ Y sí - le digo- decíme lo que hay que decir y punto...”
“ El baile era en Campo del Medio que es donde nací, en la escuela donde hice la primaria, que ya no existía como escuela, había sido trasladada a la ruta. Ahora es 6103. La fiesta era en la escuelita vieja Nacional Nº 103.”
“Cuando yo comienzo a hacer esta invitación, todo el mundo empieza a darse vuelta, a mirar.”
“¿Quién es?. Cacho. Cacho de todos los días, de acá del barrio, hablando por parlante, mirá vos! Así decían en aquel tiempo: “hablar por parlante”. Cuando termino de hacer la invitación y agradezco, porque es mi costumbre agradecer la atención que me brindaron, un silencio total expectante, escuchando lo que yo decía. Tengo que agradecer lógicamente la atención dispensada. Otro aplauso cerrado. Y ya no me paró nadie, seguí haciendo locución.”
Ardua tarea de algunos para el agrado de todos.
Doce años anduve en la publicidad donde ya me habían automáticamente contratado para hablar. En todos los festivales de la zona estábamos con el amigo Chapaco llevando música, iluminación a los lugares donde no había luz eléctrica, amplificación para las orquestas, y sillas, mesas, hacíamos un servicio completo. Eso fue lo que terminó cansándome, no la locución, sino estar desde las seis de la tarde hasta las nueve de la mañana, porque había que llevar toda la utilería para el baile y después cargar todo de vuelta y traerlo para acá, después de doce años de hacer eso le dije a mi amigo Chapaco que buscara a otro... “ No dejé la locución, lo hacía esporádicamente si me encontraba en algún espectáculo. Siempre alguien me llamaba para que anuncie algo o rematar tortas porque se estilaba mucho las rifas en las escuelas a total beneficio de las cooperadoras, entonces se me buscaba para que yo remate y para grabar; porque después ya vino la facilidad de grabar la voz.
“Anteriormente no se grababa la voz, había que hacerlo todo hablando directamente. Cuando salíamos a hacer propaganda para los bailes o festivales andábamos tres o cuatro horas por ahí en el pueblo, yo hablando directamente en la camioneta o en el vehículo que tendríamos con el amplificador, bocinas para largar al pueblo la voz.”
Las elecciones políticas
“En las publicidades callejeras normalmente se leía. Sin por eso dejar, en algunas oportunidades, de improvisar, pero eso no era tan grave como cuando venían las elecciones, ahí era grave.”
“Ahí era grave porque todos los partidos querían por supuesto, como se hace ahora, publicitar sus slogan, sus propuestas y el punto de vista para ser electo, que es lo que el pueblo podía esperar de ellos.
En ese tiempo no había radios acá, AM, FM, como hay ahora; entonces o se hacia la publicidad en Santa Fe por la radio grande de la AM, o se hacía callejera por la publicidad del pueblo. Así que, ahí salíamos a hacer publicidad un par de semanas antes, ni hablar la última semana, lo que era antes de la veda política. Cubríamos todo el departamento Garay nosotros. No había muchas publicidades entonces, no se si no éramos medio los únicos, o sea, está bien porque él [don Chapaco] era el dueño de la función, yo era simplemente el parlanchín de turno.
Entonces íbamos a Helvecia, a Saladero Cabal, pasábamos por Mascías, que era una población muy chiquita, pasábamos por Campo del Medio; veníamos, hacíamos Cayastá, nos íbamos a Santa Rosa. Hasta El Laurel también nos íbamos... O sea que yo sabía andar a la mañana desde las nueve hasta las doce hablando permanentemente, repitiendo el mismo slogan porque no teníamos como grabarlo, no había medios, acá en la zona. Y a la tarde en Helvecia, a la mañana en Saladero, al otro día en Cayastá, al otro día en Santa Rosa y así...Permanentemente hablando todas esas horas, hablando y hablando ...”
“Por eso le digo a los amigos, le agradezco a Dios me dio una garganta de hierro porque aguantar tantas horas hablando, hay que tener buena predisposición en la voz y la garganta ¿no?”
“Y a la vez me gané un mote muy lindo también de... el overo más grande del departamento, porque overo se llama al que no tiene partido político definido y en esta campaña vota al radical, la otra vota demócrata, la otra vota justicialista, entonces ese es overo. Como a mi me escuchaban que el martes hacía propaganda para el M.I.D., en ese tiempo estaba el M.I.D., Movimiento de Integración y Desarrollo que presidía Frondizi, radical del pueblo, la U.C.R. que actualmente existe que lideraba Balbín en aquellos tiempos que yo andaba publicitando.
Y, en ese tiempo creo que era Unión Popular porque había sido derrocado el gobierno de Perón en el 55, se abolió el partido peronista y tuvo unos años siendo Unión Popular, así que un día hacía para los radicales, el otro día para los radicales intransigentes, al otro día para los peronistas llamémosle así.”
“Entonces era el overo más grande, no tenía ninguna definición.
La gente no se daba cuenta que lo que yo estaba haciendo era vendiendo mi voz, cobrando a los políticos para publicitar, entonces fui para ellos el overo más grande del departamento.”
En todos fueron pasos hasta el día de hoy.
Mi vida no fue siempre esto... “Mi vida, mi vida fue la construcción. Yo trabajé 45 años en la construcción.” Después vino la radio.
“Así empecé un poco en la radio y, hoy es un trabajo, ya tengo doce años en el programa. Es un trabajo porque dejé la albañilería y estoy más dedicado a hacer radio que albañilería. Me encanta la locución, me encanta llevar alegría a la gente, fundamentalmente, vivo la alegría de la gente a través de los temas que me piden...estamos hablando siempre de los integrantes mayores de la familia, porque son los que tienen más acceso hacia esa música.
Acá en la costa ya están acostumbrados porque hace doce años que me escuchan, pero cuando viene alguien de afuera me llaman por teléfono o se acercan a ver quién está haciendo ese tipo de programa.”
“¿De dónde saco yo ese material? Y de toda la gente. Cuando empecé a manejar ese tipo de material, al que le gustaba y tiene en casa, me alcanzaba para que yo tomara alguna copia porque no se consigue en el mercado ese tipo de música que yo paso, son temas muy, muy de antes. Que bailaban en la juventud aquellos que tienen hoy 60, 70, 80 años. Eran el boom de la juventud de ellos entonces les recuerda tantas cosas lindas, las mujeres han llegado a la radio llorando por los temas que le paso. Claro, se acordarán de su juventud, de su noviazgo, de su primer hijo.”
“Eso es maravilloso, para mi es maravilloso, si soy útil para mi es maravilloso.”
¿Todo tiempo pasado fue mejor?
Él piensa que todos los adelantos son bienvenidos y que llegan a mejorar el modo de vivir de todos nosotros.
Cacho sigue siendo fiel a los casetes, porque como él lo decía, si lo cuidas dura muchísimo, y ya lo ha defraudado el cd que en 6 meses dejo de funcionar.
“Cuando yo empecé con la radio por Dios, era una cosa tan distinta a lo que es hoy.”La aceleración de los tiempos no influye en su trabajo, la tecnología sigue corriendo y él la utiliza pero, desde que empezó hasta hoy, sigo llevando de su casa todo listo, todo preparado. “Yo llego a la radio, lo vuelco sobre la mesa, le digo al operador qué tiene que hacer, qué es lo tiene que pasar, qué es lo que no, igual que cuando empecé, sigo ahora.”
No es que todo tiempo pasado fue mejor, pero el traer a la memoria los recuerdos de la juventud, moviliza lo mejor de las personas.
Tiempos de bailes, encuentros y voces, sana alegría de compartir momentos con amistades, con la familia, y los amores. Rostros e imágenes que llegan con las melodías de alguna vieja canción.
Qué bueno es contar en nuestro pueblo con alguien que no nos deje olvidar, con alguien que permita dibujar una sonrisa en nuestros mayores y los despierte a compartir un relato de alguna aventura de aquellos tiempos con los más jóvenes.
Hoy nos convocan las resonancias de altavoces en las pistas de bailes y calles; ecos, voces y aplausos que fueron origen de las publicidades de hoy.
Estos extractos de una charla con él, se han ordenado intentando dejarlos con el propio estilo de quien lo contara, estilo que para muchos es familiar y conocido.
Esta constituye la primer entrega de un extenso encuentro donde nuestro protagonista expone parte de sus vivencias con el mundo de los medios de comunicación…
Así lo cuenta:
“A la locución llego por una necesidad, sin tener preparación ninguna, simplemente ser parlanchín de cocina nomás como cualquiera...”
“Me encuentro en un festival que organizaba la escuela 428, asado con cuero y baile al final, que lo hacían todos los años, una fiesta maravillosa. Y se encuentra el de la publicidad que estaba entonces, mi amigazo Ariel Dayer, sin nadie que pueda decir algo que la policía pidió que hiciera público a través de los altavoces. No había ninguno de los muchachos que por ahí hablaban en Cayastá. Entonces yo estaba con él charlando y me dice: ¿Vos no te animás Cacho a anunciar? Y ahí nomás le digo yo: Si me dicen lo que tengo que decir ¡sí que no!. Y le digo: Dígame que hay que decir.”
Tenga a bien entregar en el buffet...
“Me piden que anuncie que después de terminada la cena todas las personas que tengan sombreros y armas blancas encima (que llevaban para comer el asado, o sea cuchillos o facones), tengan a bien depositarlos en el buffet, donde, previa entrega de un número;( uno quedaba en el sombrero, otro llevaba el dueño del sombrero; uno quedaba en el facón, el otro lo llevaba el dueño del facón), podían ser retirados al finalizar el espectáculo. Así la policía no tenía que andar palpando de armas, diciéndole señor por favor sáquese el sombrero estamos en un baile...”
“Mirá vos la primer locución, pido al público que por favor cuando se dé por terminada la cena tenga a bien entregar en el buffet las armas blancas y los sombreros, pedidos por el comisario de Cayastá. Eso era en el año 1960.”
“Era una lógica del tiempo. Es muy feo comer carne asada si el cuchillo no corta, entonces ya llevaban sus cuchillos afilados a la navaja y así cortaban la carne. Al anunciar eso, ya venía el que había terminado de cenar con su facón. Esas armas eran las que la policía trataba que no queden en la fiesta cuando empezaba el baile, por seguridad.”
“Antes la gente mayor tomaba. Se tomaba como se toma ahora simplemente que antes tomaban los mayores y ahora toman... todos. Se tomó siempre ... y si hay facones en el área... puede haber heridos, puede haber sangre en el espectáculo que empaña todo lo lindo que pudo ser la cena, el baile, todo. Entonces si no lo entregabas directamente, te lo quitaba el policía. A alguno lo veían por ahí que le abultaba el mango debajo de la camisa porque lo tenía escondido y si no lo veía el policía, lo veía otro que avisaba:`Mire, fulano de tal me parece que porta un arma, se lo requisaba y si tenía el arma posiblemente hasta se lo demoraba, se lo traía a la seccional; y el arma, por supuesto, se la sacaban...”
“Era por seguridad eso. Y el sombrero por respeto. Porque una persona que va a bailar con una señorita no va a andar con sombrero; así que por seguridad lo primero y por respeto y dignidad al espectáculo, lo segundo.”
Aplausos que afianzan.
“Cuando yo termino de decir eso: un aplauso, un aplauso total. Primero porque no sabían que hablaba, o era capaz de hablar frente al micrófono”...
“A los 15 días estimativamente voy a Campo del Medio a un baile donde estaban todos, tenía 20 años, 22 años, estaban todos los espectáculos públicos y nuevamente el mismo publicista me dice: _ Cacho hay que anunciar un baile para el sábado que viene, en la pista de Nazimbera ¿Te animás a hacerlo?. _ Y sí - le digo- decíme lo que hay que decir y punto...”
“ El baile era en Campo del Medio que es donde nací, en la escuela donde hice la primaria, que ya no existía como escuela, había sido trasladada a la ruta. Ahora es 6103. La fiesta era en la escuelita vieja Nacional Nº 103.”
“Cuando yo comienzo a hacer esta invitación, todo el mundo empieza a darse vuelta, a mirar.”
“¿Quién es?. Cacho. Cacho de todos los días, de acá del barrio, hablando por parlante, mirá vos! Así decían en aquel tiempo: “hablar por parlante”. Cuando termino de hacer la invitación y agradezco, porque es mi costumbre agradecer la atención que me brindaron, un silencio total expectante, escuchando lo que yo decía. Tengo que agradecer lógicamente la atención dispensada. Otro aplauso cerrado. Y ya no me paró nadie, seguí haciendo locución.”
Ardua tarea de algunos para el agrado de todos.
Doce años anduve en la publicidad donde ya me habían automáticamente contratado para hablar. En todos los festivales de la zona estábamos con el amigo Chapaco llevando música, iluminación a los lugares donde no había luz eléctrica, amplificación para las orquestas, y sillas, mesas, hacíamos un servicio completo. Eso fue lo que terminó cansándome, no la locución, sino estar desde las seis de la tarde hasta las nueve de la mañana, porque había que llevar toda la utilería para el baile y después cargar todo de vuelta y traerlo para acá, después de doce años de hacer eso le dije a mi amigo Chapaco que buscara a otro... “ No dejé la locución, lo hacía esporádicamente si me encontraba en algún espectáculo. Siempre alguien me llamaba para que anuncie algo o rematar tortas porque se estilaba mucho las rifas en las escuelas a total beneficio de las cooperadoras, entonces se me buscaba para que yo remate y para grabar; porque después ya vino la facilidad de grabar la voz.
“Anteriormente no se grababa la voz, había que hacerlo todo hablando directamente. Cuando salíamos a hacer propaganda para los bailes o festivales andábamos tres o cuatro horas por ahí en el pueblo, yo hablando directamente en la camioneta o en el vehículo que tendríamos con el amplificador, bocinas para largar al pueblo la voz.”
Las elecciones políticas
“En las publicidades callejeras normalmente se leía. Sin por eso dejar, en algunas oportunidades, de improvisar, pero eso no era tan grave como cuando venían las elecciones, ahí era grave.”
“Ahí era grave porque todos los partidos querían por supuesto, como se hace ahora, publicitar sus slogan, sus propuestas y el punto de vista para ser electo, que es lo que el pueblo podía esperar de ellos.
En ese tiempo no había radios acá, AM, FM, como hay ahora; entonces o se hacia la publicidad en Santa Fe por la radio grande de la AM, o se hacía callejera por la publicidad del pueblo. Así que, ahí salíamos a hacer publicidad un par de semanas antes, ni hablar la última semana, lo que era antes de la veda política. Cubríamos todo el departamento Garay nosotros. No había muchas publicidades entonces, no se si no éramos medio los únicos, o sea, está bien porque él [don Chapaco] era el dueño de la función, yo era simplemente el parlanchín de turno.
Entonces íbamos a Helvecia, a Saladero Cabal, pasábamos por Mascías, que era una población muy chiquita, pasábamos por Campo del Medio; veníamos, hacíamos Cayastá, nos íbamos a Santa Rosa. Hasta El Laurel también nos íbamos... O sea que yo sabía andar a la mañana desde las nueve hasta las doce hablando permanentemente, repitiendo el mismo slogan porque no teníamos como grabarlo, no había medios, acá en la zona. Y a la tarde en Helvecia, a la mañana en Saladero, al otro día en Cayastá, al otro día en Santa Rosa y así...Permanentemente hablando todas esas horas, hablando y hablando ...”
“Por eso le digo a los amigos, le agradezco a Dios me dio una garganta de hierro porque aguantar tantas horas hablando, hay que tener buena predisposición en la voz y la garganta ¿no?”
“Y a la vez me gané un mote muy lindo también de... el overo más grande del departamento, porque overo se llama al que no tiene partido político definido y en esta campaña vota al radical, la otra vota demócrata, la otra vota justicialista, entonces ese es overo. Como a mi me escuchaban que el martes hacía propaganda para el M.I.D., en ese tiempo estaba el M.I.D., Movimiento de Integración y Desarrollo que presidía Frondizi, radical del pueblo, la U.C.R. que actualmente existe que lideraba Balbín en aquellos tiempos que yo andaba publicitando.
Y, en ese tiempo creo que era Unión Popular porque había sido derrocado el gobierno de Perón en el 55, se abolió el partido peronista y tuvo unos años siendo Unión Popular, así que un día hacía para los radicales, el otro día para los radicales intransigentes, al otro día para los peronistas llamémosle así.”
“Entonces era el overo más grande, no tenía ninguna definición.
La gente no se daba cuenta que lo que yo estaba haciendo era vendiendo mi voz, cobrando a los políticos para publicitar, entonces fui para ellos el overo más grande del departamento.”
En todos fueron pasos hasta el día de hoy.
Mi vida no fue siempre esto... “Mi vida, mi vida fue la construcción. Yo trabajé 45 años en la construcción.” Después vino la radio.
“Así empecé un poco en la radio y, hoy es un trabajo, ya tengo doce años en el programa. Es un trabajo porque dejé la albañilería y estoy más dedicado a hacer radio que albañilería. Me encanta la locución, me encanta llevar alegría a la gente, fundamentalmente, vivo la alegría de la gente a través de los temas que me piden...estamos hablando siempre de los integrantes mayores de la familia, porque son los que tienen más acceso hacia esa música.
Acá en la costa ya están acostumbrados porque hace doce años que me escuchan, pero cuando viene alguien de afuera me llaman por teléfono o se acercan a ver quién está haciendo ese tipo de programa.”
“¿De dónde saco yo ese material? Y de toda la gente. Cuando empecé a manejar ese tipo de material, al que le gustaba y tiene en casa, me alcanzaba para que yo tomara alguna copia porque no se consigue en el mercado ese tipo de música que yo paso, son temas muy, muy de antes. Que bailaban en la juventud aquellos que tienen hoy 60, 70, 80 años. Eran el boom de la juventud de ellos entonces les recuerda tantas cosas lindas, las mujeres han llegado a la radio llorando por los temas que le paso. Claro, se acordarán de su juventud, de su noviazgo, de su primer hijo.”
“Eso es maravilloso, para mi es maravilloso, si soy útil para mi es maravilloso.”
¿Todo tiempo pasado fue mejor?
Él piensa que todos los adelantos son bienvenidos y que llegan a mejorar el modo de vivir de todos nosotros.
Cacho sigue siendo fiel a los casetes, porque como él lo decía, si lo cuidas dura muchísimo, y ya lo ha defraudado el cd que en 6 meses dejo de funcionar.
“Cuando yo empecé con la radio por Dios, era una cosa tan distinta a lo que es hoy.”La aceleración de los tiempos no influye en su trabajo, la tecnología sigue corriendo y él la utiliza pero, desde que empezó hasta hoy, sigo llevando de su casa todo listo, todo preparado. “Yo llego a la radio, lo vuelco sobre la mesa, le digo al operador qué tiene que hacer, qué es lo tiene que pasar, qué es lo que no, igual que cuando empecé, sigo ahora.”
No es que todo tiempo pasado fue mejor, pero el traer a la memoria los recuerdos de la juventud, moviliza lo mejor de las personas.
Tiempos de bailes, encuentros y voces, sana alegría de compartir momentos con amistades, con la familia, y los amores. Rostros e imágenes que llegan con las melodías de alguna vieja canción.
Qué bueno es contar en nuestro pueblo con alguien que no nos deje olvidar, con alguien que permita dibujar una sonrisa en nuestros mayores y los despierte a compartir un relato de alguna aventura de aquellos tiempos con los más jóvenes.
EQUIPO TRAZOS COSTEROS MAYO 2008

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