
Trazos Costeros se reunió con Waldino Yossen, escritor de nuestras tierras, cuyas inspiraciones surgen de los acontecimientos que se suceden a diario en su vida y en el transcurrir de los hechos, es así como resulta posible delinear algunos párrafos de sus escritos a través de los cuales, intenta dejar plasmados esos sentimientos que fluyen desde lo más profundo de su ser
El río de los pájaros
que un día me llamó
en tiempos ya lejanos
cuando todo era paz
la mano del progreso
me transformó en un lago
hoy soy un triste esclavo
de la electricidad
(La pena del río).
Diariamente lo acompaña su fiel compañera, Nilda López, con quien comparte su vida desde hace ya 35 años; juntos han logrado educar a 4 hijos, uno de los cuales reside en Norteamérica. Ambos recuerdan a Cayastá como un pueblo tranquilo y “sin tanta gente como ahora”. En el baúl de sus recuerdos se encuentra la Escuelita N° 426 con su primera maestra Adelina Anderson de Cantero.
Otra de las pasiones de este escritor es el chamamé, así nos cuenta que “el chamamé es un sentimiento porque no se puede interpretar mirando un papel donde está escrita la poesía. El músico tiene que cerrar los ojos y ver las parejas bailando…(…). Es como la poesía: no se puede escribir sin que le provoque algunas lágrimas para ver con el alma, como digo en un tema que me grabaron mi hermano Aníbal y mi sobrino Juan Carlos, Adolescencia, que dice: “eran sus ojazos la luz del lucero, su mirar sincero llenaba mi ser, sus largos cabellos suaves y sedosos, hoy cierro los ojos y la vuelvo a ver”.
En el transcurrir de la nota se van filtrando cotidianeidades relacionadas al entorno en el que este matrimonio se mueve, es así como en Nilda aflora la idea de recordar con su pluma al viejo amigo Godofredo “Cacho” Zimmermann: “Las palabras no alcanzan para expresar lo que se siente al despedir un amigo, parece que se rompe el alma de ganas de llorar y cuesta mucho aceptar que ya no estará entre nosotros.
A este pequeño grupo que habíamos formado años pasados, una tremenda angustia nos conmovió en lo más profundo de nuestros corazones. Pero no queremos recordarte con tristeza, será mejor tenerte presente así, como eras vos, tan especial, tan responsable en todas tus actividades; siempre el primero en llegar y regañarnos si llegábamos tarde a ensayar. Pero te respetábamos mucho y eras para nosotros el gran amigo, el hermano mayor.
Los momentos inolvidables que pasamos juntos jamás se borrarán; entre mate y mate, programando los detalles de cada comedia, riendo de nosotros mismos, de los bloopers que cometíamos en cada cumpleaños que nos reuníamos. Lo más grande que llevábamos era la voluntad y las ganas de pasarla bien. Todo eso sin vos va a ser diferente. Pero por larga que sea la distancia que nos separa, no te vas a escapar de nosotros; por el mismo sendero que te fuiste, un día cualquiera, uno de nosotros va a llegar y allá, en el cielo, nos vas a estar esperando junto a tus amigos chamameseros en tu ranchada celestial.”
Equipo Trazos Costeros
Octubre 2008

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