sábado, 20 de septiembre de 2008

Actualizar nuestra visión, misión y valores frente a la complejidad



“Una Visión sin una tarea es sólo un sueño…
Una tarea sin una visión es un trabajo arduo…
Una visión con una tarea puede cambiar el mundo…”



La actualidad está atravesada por tiempos complejos. Lo seguro y conocido contrasta con los desafíos de lo nuevo; certezas e incertidumbres se entremezclan. Las circunstancias, el entorno y la propia cotidianeidad cambian más allá de lo que nosotros podemos dimensionar.
Ante lo inexorable del cambio, el presente nos interpela a asumir un rol protagónico, desde lo personal y lo institucional; puesto que la indiferencia no es posible. Los acontecimientos demandan respuestas basadas en un compromiso concreto con la realidad. Es preciso que desde la acción nos involucremos para una transformación positiva y superadora.
Todo proyecto individual, institucional o social tiene su comienzo en una visión. La visión es una imagen del mundo tal cual como yo quiero que sea. Una fugaz e inspiradora imagen de un futuro posible. Una idea acerca de la necesidad de enriquecer y mejor el presente. No es algo grandilocuente, tiene como cualidad el inspirarnos a actuar e involucrarnos. La visión es como una especie de película que desarrollamos internamente que puede referirse al mundo, también podemos tener una visión de las organizaciones e instituciones de las cuales formamos parte, y una imagen ideal de nuestra propia vida.
En función de nuestra visión decidimos que tipo de influencia queremos tener en el mundo y el lugar que vamos a ocupar. Hoy, el poder no se mide por jerarquías o cargos sino, por la influencia e incidencia que una organización o individuo tiene en la sociedad. Se llama misión a lo que quiero hacer con mi vida para dirigirme a mi visión, a lo que da sentido a mi vida, a mis metas.
Nuestra misión esta guiada por nuestros valores. La dimensión valorativa es el eje en torno al cual debe girar el bienestar individual y comunitario. Los valores son el fundamento del diálogo y la convivencia. Ellos son los facilitadores que permiten una excelente interacción entre los integrantes de la comunidad, puesto que su rol es el de motivar y orientar cada acción que se emprende, cada respuesta que se da en todo momento, y constituyen el justificativo último del actuar humano.
El individuo, en cuanto sujeto capaz de proceder conforme a finalidades u objetivos, juzgar y tomar decisiones; necesita del plexo valorativo a fin de que sus elecciones sean siempre orientadas a alcanzar una mayor humanización personal y de la comunidad, de la cual es parte y en la cual incide de manera significativa. Los Valores, como creencias, proyecciones básicas de la humanidad, permiten “valorar” lo bueno, lo malo, lo justo, lo injusto. Compelen a hacerse cargo de lo que se hace y dice, apreciando la implicancia de las acciones y asumiendo de manera responsable los hechos de los cuales se participa.
Cuando decidimos nuestra visión, misión y valores, definimos el futuro que queremos para nuestra vida, y las acciones que queremos desplegar para llegar a cumplir nuestra misión.
Si bien, a veces, no somos responsables de las circunstancias que surgen en nuestra vida cotidiana, si somos responsables (y no culpables) de decidir como actuar frente a lo que se nos presenta. Podemos elegir ser víctimas de nuestra historia, o elegir ser protagonistas de nuestras vidas. Protagonista es la persona que se responsabiliza, que decide como actuar frente a su circunstancia, de acuerdo a sus valores, y a su misión en la sociedad. Protagonista es la persona que usa el poder personal del cambio, para influir positivamente en su entorno.
Comúnmente decimos que vivimos en una sociedad en crisis, que la familia, la educación, las relaciones humanas están en crisis. Los chinos otorgan a la palabra crisis dos significados: caos y oportunidad. Mientras que, el caos destruye, no deja nada; la crisis como oportunidad, deja abierta la posibilidad de revisar lo hecho y emprender algo distinto, emprender el cambio.
Cambiar es dejar de lado conductas reiterativas, y por eso cómodas, es dejar la crítica estéril para pasa a asumir responsablemente un rol, una actitud para un cambio positivo, una conducta diferente que podría ser el disparador de una reacción en cadena capaz de transformar nuestro entorno. Cambiar es dejar de ser espectador para pasar a ser protagonista. Es involucrarnos rompiendo el círculo del pesimismo crónico o de la “victimitis”, que nos limitan, que frustran las mejores utopías. Es como dice Tarraubella: “dejar de ser parte del problema para empezar a ser parte de la solución”.
Este presente, con un alto grado de complejidad, demanda cambios. Albert Einstein, afirma que no es posible solucionar los problemas con el mismo nivel de pensamiento con que se originaron. Debemos cambiar nuestros patrones de pensamiento, para redescubrir nuestra visión, misión y valores, sabiendo que: cambiando yo, cambiará el mundo…


JUAN JOSE SERAFINI.
BACH. UNIV. EN CCIAS JDICAS Y SOC. (UNL)
DIPLOMADO EN HUMANIDES. (UNL)
SANTA ROSA DE CALCHINES.
JUNIO 2008

Jardín de Infantes N 30

Trazos Costeros se acercó al Jardín de Infantes Nº 30 de la localidad de Cayastá para compartir con los chicos las actividades y los trabajos que realizaron con motivo del “Día del Animal”. Así nos recibieron..., esto es lo que nos contaron...
En esta oportunidad, la consigna era elaborar un animal con cualquier tipo de material que tuvieran los papás en sus casas.
Después de un cordial y cálido recibimiento, las maestras y los chicos nos comentaron que el domingo siguiente llevarían todos sus trabajos a una exposición que se realizaría en la plaza local.
Encontramos una jirafa, un pollito que hizo María Azul con la ayuda de mamá; una hermosa hormiga pintada de rojo hecha por Keila y su mamá...Ayrton hizo un oso y lo bautizó Nico, Matias y su papá hicieron una vaquita, Ada y su mamá, una gallina blanca y anaranjada.
En una distendida charla que mantuvimos con la Sra. Marcela de Siri, docente del jardín, conocimos un poco más de la estructura interna de la institución. Esto nos contaba:

“El jardín Nº 30 es el único en la localidad de Cayastá. Su planta funcional está compuesta por una directora, una vicedirectora, docentes, auxiliares docentes. Cuenta con cuatro secciones a la mañana y cuatro a la tarde. Están las secciones adheridas (una en la planta), la sección integrada de cuatro y cinco años y también la sección de la escuela de la colonia”
En esta ocasión, lo que nos convoca, particularmente, es el interés del niño por los animales y el contacto fluido que mantiene con estos, dado que el medio en que vive facilita y propicia ese contacto.
A partir de la invitación del jardín (elaboración de un animal con cualquier material que encontraran en su casa), la familia se integró, como en otras oportunidades, a la actividad propuesta.
Todos respondieron a la convocatoria y los resultados fueron trabajos realizados con mucha imaginación: gran variedad de animales con materiales diversos.
Posteriormente, se trabajarán con los alumnos diferentes contenidos que tengan relación con el tipo de animal que elaboraron.
Por otra parte, la señorita de música participará también desde su espacio proponiendo canciones que mencionen animales y que rimen, por ej: “mi mascota la tortuga come lechuga cuando madruga”.
Para trabajar también la expresión oral, se pedirá a la familia que colabore en la elaboración de rimas.
En la semana de la familia, según nos refirió Marcela, se trabaja bastante. Se proponen diversas y variadas actividades recreativas, juegos, espectáculos. La participación de la familia y de la gente es continua y aumenta con el paso de los años, se enriquece, crece la creatividad. Que la gente se acerque a ver el trabajo de otros hace que alimente su propia creatividad.
De acuerdo a lo que observamos, la comunicación existente entre el jardín y la familia es constante y favorece la construcción de lazos sociales sólidos y duraderos. Siguiendo la misma línea, conviene destacar la importancia que reviste el acompañamiento familiar en este tipo de actividades en particular y en esta etapa de los niños en general, puesto que la familia representa un pilar que sostiene y respalda el crecimiento y el desarrollo del ser humano en las primeras instancias de su desarrollo no sólo social sino también (y fundamentalmente) intelectivo.
Después de tantos colores, tanta creatividad y tantas sonrisas, nos despedimos de los chicos, ansiosos por encontrar sus caritas en las fotos que acompañan esta nota.
Gracias a todos los integrantes del Jardín Nº 30 por dejarnos compartir este espacio con ustedes y con toda la gente que se suma a esta propuesta integradora que se refleja en las páginas de esta revista.
Equipo Trazos Costeros Junio 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Escribir por la tierra


Mi pasión por la poesía se incrementó en el año ´93, cuando decidí concurrir a un EMPA para terminar mis estudios secundarios.
Si bien yo tenía preferencia por la escritura, hubo una profesora que alentó más mi vocación. Fue un año intenso de trabajo y de cambios que modificarían por completo mi vida futura.
No soy escritora, para eso me falta muchas páginas por recorrer.
Me siento poeta que admira cada cosa en la naturaleza de mi pueblo costero, tengo mucha sensibilidad para ver un poco más allá de lo que ven otros ojos.
Para mi el poeta es aquel que desnuda a la vida de sus ropajes y sus lágrimas son tinta con la que escribe un poema.
Nací en Colastiné en el año ´59, tengo influencia rinconera por la cercanía de ambos pueblos y porque mi padre era de allí.
Cayastá es mi lugar por adopción, quiero mucho a su gente y a su historia, que es la mía. Mi familia por parte de mi abuela materna vivió en este maravilloso pueblo. Mi abuelo murió a la edad aproximada de 100 años en Cayastá. Siempre recordaría en rueda de amigos los problemas que tuvo que sortear en la guerra, cuando había participado a las órdenes del General Justo José de Urquiza.
En el año 2005 publiqué mi primer libro titulado, en honor a mi abuela, “El Sueño de Magdalena”.
Tengo muchos proyectos, el año pasado realicé un proyecto denominado “El libro en la plaza”. Con el propósito de incentivar a la gente a la lectura, repartía libros gratis en las plazas de la costa.
Mucha gente colaboró, tuve la satisfacción de que me regalara la nieta de Don Julio Migno muchos libros de su abuelo, que me los arrebataron de las manos.
En San Javier regalé más de 500 libros, fue toda una fiesta para mí. En esa oportunidad me acompañó una amiga de Cayastá, Teresa Gonzáles de Díaz y mi esposo, que siempre me acompaña.
Siempre recuerdo a la Señorita Palmira que me acercó al EMPA de Cayastá, desde aquél día todos los años los visito para alentar sus esfuerzos.
Tengo pendientes dos libros que por razones de costo no he podido publicar, pero sigo adelante.
Tengo muy lindos recuerdos y amigos en Cayastá. Siempre me llamó la atención su historia, que es la mía, como santafesina.
Sus calles arenosas, perfumadas de azahares, su río manso, con un caudal de vivencias costeras, su gente siempre atenta al saludo sincero.
Pisamos las mismas arenas y caminos, los mismos senderos hacia el río que pisaron nuestros antepasados, los aborígenes y Españoles que fundaron esta ciudad. Somos más que privilegiados en tener este lugar y me siento orgullosa de pertenecer un poquito a este pueblo.
De pena se muere el Río: Quejándose de dolorLleva sus aguas mi río.El hombre de pronto olvida¡Cuánto de él ha obtenido!Te duele tanto maltrato,Te duele tanto olvido.Con saña te pega el hombre.Inclaudicable destino.La muerte va entre tus aguas.Como un futuro designioSecando así tu riveraTirando desechos al río.¡Que nadie pregunte al finQué fue de mi manso río!No habrá respuesta que puedaConvencer de su destino.¡Cuándo los niños pregunten! ¿Por acá pasó el río?No habrá respuesta que puedaConvencer de su destino.No habrá perdón para el hombreQue ensucia el agua del río.


Alicia Franco - JULIO 2008


Memoria viviente

En lo secreto de la sencillez cotidiana se esconde el valor y la esencia que teje la cultura y, si bien los conocimientos están contenidos en los libros, la sabiduría brota de la experiencia, de la atención a la realidad, de la preocupación por el hombre y la vida.
Cada hombre desde lo que es y hace, aporta lo suyo a la realidad que lo rodea para enriquecerla o empobrecerla.
En este espacio que hoy surge como una nueva sección, nos proponemos encontrarnos con aquellas personas que, aunque desconocidas, son protagonistas. Aquellos que son fieles a los que se les ha dado, no por quedarse de brazos cruzados, sino porque custodian desde lo que son, un pedazo de historia o una gran pasión por la vida. Otros que se animaron a darse oportunidades, que conservan la sabiduría de la experiencia, que en la “rutina” encuentran lo nuevo, porque se animaron a ser ellos mismos, porque apuestan a algo diferente y viven cada día con una entrega heroica pero simple; o compleja quizás, pero desconocida.
Sacrificios silenciosos, cotidianeidades dignas de observar, que aunque lleguemos o no a imitar pueden poner una luz nueva sobre nuestra rutina.
Esta sección es para aquellos que a su manera honran la vida; es una sección para y por la memoria; porque la memoria colabora con la reconstrucción de la historia de los pueblos.
El cinco de mayo Trazos Costeros se reunió con el Sr Serviliano Calderón, longevo testigo del momento en el que se realizó uno de los hallazgos más importantes que la Provincia de Santa Fe ostenta en su haber.
Don Piche, según le dicen, nos puso de nuevo frente al paisaje de la costa. Su voz seria y clara expresó ante cada pregunta un tono de certeza, verdad y poesía.

La memoria viviente, los recuerdos de antaño, el orgullo de las raíces.
“Yo he nacido en Cayastá, el día 13 de julio de 1920. Según mis padres, la casa que tenían ellos, el rancho donde vivían, es justamente el lugar donde muchos años después se descubrieron las Ruinas de Santa Fe la Vieja. Entonces, ahora que tengo unos cuantos años, me siento muy orgulloso de haber nacido en ese lugar. A lo mejor alguien se preguntará ¿por qué siente tal orgullo este Calderón de haber nacido en ese lugar? Yo estoy orgulloso de haber nacido aquí porque (no se olviden ustedes) desde acá, desde ese lugar que descubrieron 29 años después que yo nací, salieron con el nombre de argentino y de argentina todos los que iban naciendo en estos lugares, por eso tengo el orgullo de ser santafesino, de la primera ciudad de Santa Fe, fundada allá por 1563.
Al barrio donde yo nací le decían la ribera sur, porque estaba a la vera del río San Javier; había rancherías y demás componentes de la población, de la gente de aquella época”

Recuerdo familiar y trabajo
“Toda mi familia era muy pobre, sin trabajo y no había nada en esta zona, por aquellas épocas, para buscar el sustento, porque, como ya sabrán, esto es una industria sin chimenea. Entonces había que rebuscarse en lo que se pudiera, y mis padres hacían sacrificio para poder criarnos a nosotros. Uno va creciendo, poco a poco... y así continuó mi vida. Siendo muy joven (en ese tiempo no existían máquinas para juntar maíz) decidí que tenía que salir de acá para ir a la provincia de Buenos Aires a la juntada de maíz que se recolectaba a mano, sin máquina de maíz ni de trillar. Muchas peripecias he pasado durante mi existencia. No solamente eso: he trabajado en obrajes, en la isla, he hecho tantas cosas en mi vida y me siento bien, a pesar de los años que tengo. Estoy muy agradecido del creador porque en 88 años que tengo, recién en el 2006 consulté a un doctor. ¡Cómo no voy a estar contento con la vida! A los que me preguntan cómo he aguantado tanto sin que me atacara alguna dolencia, les digo que simplemente “cuido mucho mi esqueleto porque de estos no vienen más”, con los años la humanidad va perdiendo un poco de fortaleza”.

Saberes de la vida, el capital cultural, el conocimiento del mundo
“Fui solamente hasta 4º grado en la escuela local, después nada más. He andado y he conversado con gente que sabe mucho, y eso es lo que me ha ayudado a mí a ir acomodando poco a poco las cosas, grabando no con grabador sino en la mente. Eso es lo que me ayuda para poder volcar los conocimientos a quienes los necesiten, a quienes les sean útiles, para que ellos los usen, los escriban o los lleven a otra gente que sigue viviendo para que tome conocimiento de lo que era aquella época. Todas las cosas han tenido su principio.”

Su trabajo junto al Doctor Agustín Zapata Gollán.
“Ese trabajo (excavación ruinas Santa Fe La Vieja) lo empezamos el 21 de julio de 1949, un día jueves después de 12. Estaba al mando del Dr Agustín Zapata Gollán, era mi jefe. Ya se sabía de antemano que ese era el lugar donde se había fundado Santa Fe, estaban a la vista las cosas que se encontraban ahí (tejas de los techos, etc). Treinta años de servicio en el lugar, he visto cómo se han ido desarrollando las cosas. Cuando tenía 7 u 8 años jugaba con las tejas, las tiraba al río, cosas de chicos. Por eso tengo conocimiento exacto de las cosas; el que escribe, escribe porque le contaron, pero no por haber pisado la tierra como la pisé yo.”

“Así fue como comenzaron esos estudios que estaban fundados en la sabiduría de la gente y que se habían transmitido de generación en generación.”

El primer hallazgo, la impresión más fuerte...
“Debo decir que tomé ese trabajo como una tarea apasionante, pensando que, al no tener ninguna clase de estudios, estaba realizando una tarea de arqueología. Entonces, eso era lo que me animaba a seguir adelante, descubriendo y teniendo mucha paciencia. No es cuestión de agarrar la pala y listo, se está descubriendo algo, hay que ir muy despacio. Uno piensa: __ En este minuto que pasó no encontré nada__, pero ya viene el otro minuto y uno está esperanzado otra vez, así tomaba yo mi trabajo en ese lugar. Fue una tarea apasionante.
Llegamos a ser 17 compañeros en total, pero generalmente éramos menos, ahora ya quedan muy pocos.”

Cosechando conocimientos
“Hemos cosechado conocimiento ahí y siempre para volcarlo a las personas
Yo estaba también para atender a los visitantes (venía mucha gente), tuve contacto con gente que sabe mucho, mucho (arqueólogos, antropólogos). Ellos nos preguntaban cómo habíamos empezado nosotros. Tuve la suerte de tener que recibir a un señor oriundo del Paraguay, en uno de sus viajes se arrimó por estas zonas para visitar los descubrimientos. Resultó ser que era el Director General del Museo Histórico de la República del Paraguay, había estado hablando con él. Después de la charla, se fue muy pero muy agradecido y me dejó un libro, un censo general de la población del Paraguay de 1660.”
“En la ruinas empecé como un peón raso, trabajaba con palas, picos. Luego, a medida que pasaban los años e iba conociendo un poco más, el jefe me sacó aparte para la atención de los visitantes. Eso me ayudó mucho”.
“Se empezó por la loma más alta de todo el predio. Porque, según la historia, no hubo ningún terremoto, sólo ataque de los indios y crecida. Yo tengo mi teoría, no puedo aceptar que se fueron por la crecida de los ríos; en 1982 la Santa Fe actual estuvo a mal traer con la crecida y acá todavía nos quedaban 3 metros de barranca, tuvo que haber otros motivos especiales para que se traslade hacia donde está ahora.”

La creación artística inspirada en el saber popular se conserva intacta en una memoria privilegiada
“Guardo una recopilación de versos en mi memoria pero no tengo ninguna grabación ni escritura tampoco, es una recopilación de dichos, de gente que ya ha muerto, de escritores que ya han pasado para el otro lado. He ido formando una especie de cuartetas o sextetas, una mezcla de todo eso y lo guardé en mi mente.
Este que voy a recitar ahora forma parte de lo que mentalmente llamé”Glosas para un tango” y se titula “yo soy así.”



Yo soy nacido en Cayastá
En el barrio que se cuadre
Desde chico medio compadre,
Sobrador y consentido,
Tengo fama de aburrido
Y ando galeando la guita
Pero guardo la infinita nobleza
De ser humano,
Si canto con Mano a mano,
Lloro con La Cumparsita.

Duro como el quebracho
Y aguantador como el tala
No se achica por la mala
ni por cualquier cosa
Respeta la fuerza ajena
Y para todos tiene una palma
Y es capaz de darles el alma
Si lo buscan por las buenas
.
Medio cantor, guitarrero y chupacaña
Además tengo otra maña
Que es la que más me domina:
Vivir prendido a las chinas
Como mosca en telaraña.

En las malas y en las buenas
Silbo y desato las penas
Que hicieron nudo en mi pecho
Y guardo en mi alma al acecho
Una pasión sin medida
Y sé jugarme la vida
Por un naipe y una dama
Y hasta he ido a parar en cana
Por naipes, paicas y bebida.

Yo, yo templé en los bodegones
Sacando lustre al estaño
He visto hacer caños
Desengaños en corazón de varones
Yo pianto de los metejones
Porque traen amor del fulero
Pero soy buenazo y sincero
Cuando el amor me hace garra.
Yo soy como la guitarra,
Canto y lloro cuando quiero.


Un punto en el tiempo: una anécdota
Mi jefe (...) tenía una sabiduría extraordinaria, siempre el buscaba algún motivo para hablar con nosotros, para rescatar algo de las conversaciones para ponerlo en sus escrituras.
Cierto día, me encontraba desempeñando mi tarea cuando me cae de repente el jefe, estábamos los dos solos, en ese momento no había visitante y entramos a conversar, poco a poco y lentamente, de todos lo temas que estaban a mi alcance. Llegamos a hablar del tatuaje y me dice: __ Qué milagro vos, no tenés un tatuaje.__ Yo le digo: __Mire, doctor, no; por ahora no. Si el día de mañana me llego a hacer un tatuaje, me voy a tatuar un sapo.__ Él me dice__ ¿Por qué elegiste un sapo para tatuarte?__ Yo le digo: __ ¿Sabe por qué? Porque yo me parezco mucho a él: él es feo pero útil y yo también soy feo pero útil__.

(Zapata Gollán)Era un hombre exigente, raro, solitario, después de treinta años de servicio con él puedo decir que sólo le conocí los dientes, pero las muelas nunca se la ví.


Equipo Trazos Costeros Junio 2008

Un Cacho de historia



Cacho, Godofredo Leoncio Zimmermann, un amigo con vocación de escritor y locutor. Todo un comunicador de los “sentires costeros”, un baúl de recuerdos que invita a otros en cada programa radial a volver a sentir y degustar aquellos viejos tiempos.
Hoy nos convocan las resonancias de altavoces en las pistas de bailes y calles; ecos, voces y aplausos que fueron origen de las publicidades de hoy.
Estos extractos de una charla con él, se han ordenado intentando dejarlos con el propio estilo de quien lo contara, estilo que para muchos es familiar y conocido.
Esta constituye la primer entrega de un extenso encuentro donde nuestro protagonista expone parte de sus vivencias con el mundo de los medios de comunicación…

Así lo cuenta:
“A la locución llego por una necesidad, sin tener preparación ninguna, simplemente ser parlanchín de cocina nomás como cualquiera...”
“Me encuentro en un festival que organizaba la escuela 428, asado con cuero y baile al final, que lo hacían todos los años, una fiesta maravillosa. Y se encuentra el de la publicidad que estaba entonces, mi amigazo Ariel Dayer, sin nadie que pueda decir algo que la policía pidió que hiciera público a través de los altavoces. No había ninguno de los muchachos que por ahí hablaban en Cayastá. Entonces yo estaba con él charlando y me dice: ¿Vos no te animás Cacho a anunciar? Y ahí nomás le digo yo: Si me dicen lo que tengo que decir ¡sí que no!. Y le digo: Dígame que hay que decir.”

Tenga a bien entregar en el buffet...
“Me piden que anuncie que después de terminada la cena todas las personas que tengan sombreros y armas blancas encima (que llevaban para comer el asado, o sea cuchillos o facones), tengan a bien depositarlos en el buffet, donde, previa entrega de un número;( uno quedaba en el sombrero, otro llevaba el dueño del sombrero; uno quedaba en el facón, el otro lo llevaba el dueño del facón), podían ser retirados al finalizar el espectáculo. Así la policía no tenía que andar palpando de armas, diciéndole señor por favor sáquese el sombrero estamos en un baile...”
“Mirá vos la primer locución, pido al público que por favor cuando se dé por terminada la cena tenga a bien entregar en el buffet las armas blancas y los sombreros, pedidos por el comisario de Cayastá. Eso era en el año 1960.”
“Era una lógica del tiempo. Es muy feo comer carne asada si el cuchillo no corta, entonces ya llevaban sus cuchillos afilados a la navaja y así cortaban la carne. Al anunciar eso, ya venía el que había terminado de cenar con su facón. Esas armas eran las que la policía trataba que no queden en la fiesta cuando empezaba el baile, por seguridad.”
“Antes la gente mayor tomaba. Se tomaba como se toma ahora simplemente que antes tomaban los mayores y ahora toman... todos. Se tomó siempre ... y si hay facones en el área... puede haber heridos, puede haber sangre en el espectáculo que empaña todo lo lindo que pudo ser la cena, el baile, todo. Entonces si no lo entregabas directamente, te lo quitaba el policía. A alguno lo veían por ahí que le abultaba el mango debajo de la camisa porque lo tenía escondido y si no lo veía el policía, lo veía otro que avisaba:`Mire, fulano de tal me parece que porta un arma, se lo requisaba y si tenía el arma posiblemente hasta se lo demoraba, se lo traía a la seccional; y el arma, por supuesto, se la sacaban...”
“Era por seguridad eso. Y el sombrero por respeto. Porque una persona que va a bailar con una señorita no va a andar con sombrero; así que por seguridad lo primero y por respeto y dignidad al espectáculo, lo segundo.”

Aplausos que afianzan.
“Cuando yo termino de decir eso: un aplauso, un aplauso total. Primero porque no sabían que hablaba, o era capaz de hablar frente al micrófono”...
“A los 15 días estimativamente voy a Campo del Medio a un baile donde estaban todos, tenía 20 años, 22 años, estaban todos los espectáculos públicos y nuevamente el mismo publicista me dice: _ Cacho hay que anunciar un baile para el sábado que viene, en la pista de Nazimbera ¿Te animás a hacerlo?. _ Y sí - le digo- decíme lo que hay que decir y punto...”
“ El baile era en Campo del Medio que es donde nací, en la escuela donde hice la primaria, que ya no existía como escuela, había sido trasladada a la ruta. Ahora es 6103. La fiesta era en la escuelita vieja Nacional Nº 103.”
“Cuando yo comienzo a hacer esta invitación, todo el mundo empieza a darse vuelta, a mirar.”
“¿Quién es?. Cacho. Cacho de todos los días, de acá del barrio, hablando por parlante, mirá vos! Así decían en aquel tiempo: “hablar por parlante”. Cuando termino de hacer la invitación y agradezco, porque es mi costumbre agradecer la atención que me brindaron, un silencio total expectante, escuchando lo que yo decía. Tengo que agradecer lógicamente la atención dispensada. Otro aplauso cerrado. Y ya no me paró nadie, seguí haciendo locución.”

Ardua tarea de algunos para el agrado de todos.
Doce años anduve en la publicidad donde ya me habían automáticamente contratado para hablar. En todos los festivales de la zona estábamos con el amigo Chapaco llevando música, iluminación a los lugares donde no había luz eléctrica, amplificación para las orquestas, y sillas, mesas, hacíamos un servicio completo. Eso fue lo que terminó cansándome, no la locución, sino estar desde las seis de la tarde hasta las nueve de la mañana, porque había que llevar toda la utilería para el baile y después cargar todo de vuelta y traerlo para acá, después de doce años de hacer eso le dije a mi amigo Chapaco que buscara a otro... “ No dejé la locución, lo hacía esporádicamente si me encontraba en algún espectáculo. Siempre alguien me llamaba para que anuncie algo o rematar tortas porque se estilaba mucho las rifas en las escuelas a total beneficio de las cooperadoras, entonces se me buscaba para que yo remate y para grabar; porque después ya vino la facilidad de grabar la voz.
“Anteriormente no se grababa la voz, había que hacerlo todo hablando directamente. Cuando salíamos a hacer propaganda para los bailes o festivales andábamos tres o cuatro horas por ahí en el pueblo, yo hablando directamente en la camioneta o en el vehículo que tendríamos con el amplificador, bocinas para largar al pueblo la voz.”

Las elecciones políticas
“En las publicidades callejeras normalmente se leía. Sin por eso dejar, en algunas oportunidades, de improvisar, pero eso no era tan grave como cuando venían las elecciones, ahí era grave.”
“Ahí era grave porque todos los partidos querían por supuesto, como se hace ahora, publicitar sus slogan, sus propuestas y el punto de vista para ser electo, que es lo que el pueblo podía esperar de ellos.
En ese tiempo no había radios acá, AM, FM, como hay ahora; entonces o se hacia la publicidad en Santa Fe por la radio grande de la AM, o se hacía callejera por la publicidad del pueblo. Así que, ahí salíamos a hacer publicidad un par de semanas antes, ni hablar la última semana, lo que era antes de la veda política. Cubríamos todo el departamento Garay nosotros. No había muchas publicidades entonces, no se si no éramos medio los únicos, o sea, está bien porque él [don Chapaco] era el dueño de la función, yo era simplemente el parlanchín de turno.
Entonces íbamos a Helvecia, a Saladero Cabal, pasábamos por Mascías, que era una población muy chiquita, pasábamos por Campo del Medio; veníamos, hacíamos Cayastá, nos íbamos a Santa Rosa. Hasta El Laurel también nos íbamos... O sea que yo sabía andar a la mañana desde las nueve hasta las doce hablando permanentemente, repitiendo el mismo slogan porque no teníamos como grabarlo, no había medios, acá en la zona. Y a la tarde en Helvecia, a la mañana en Saladero, al otro día en Cayastá, al otro día en Santa Rosa y así...Permanentemente hablando todas esas horas, hablando y hablando ...”
“Por eso le digo a los amigos, le agradezco a Dios me dio una garganta de hierro porque aguantar tantas horas hablando, hay que tener buena predisposición en la voz y la garganta ¿no?”
“Y a la vez me gané un mote muy lindo también de... el overo más grande del departamento, porque overo se llama al que no tiene partido político definido y en esta campaña vota al radical, la otra vota demócrata, la otra vota justicialista, entonces ese es overo. Como a mi me escuchaban que el martes hacía propaganda para el M.I.D., en ese tiempo estaba el M.I.D., Movimiento de Integración y Desarrollo que presidía Frondizi, radical del pueblo, la U.C.R. que actualmente existe que lideraba Balbín en aquellos tiempos que yo andaba publicitando.
Y, en ese tiempo creo que era Unión Popular porque había sido derrocado el gobierno de Perón en el 55, se abolió el partido peronista y tuvo unos años siendo Unión Popular, así que un día hacía para los radicales, el otro día para los radicales intransigentes, al otro día para los peronistas llamémosle así.”
“Entonces era el overo más grande, no tenía ninguna definición.
La gente no se daba cuenta que lo que yo estaba haciendo era vendiendo mi voz, cobrando a los políticos para publicitar, entonces fui para ellos el overo más grande del departamento.”

En todos fueron pasos hasta el día de hoy.
Mi vida no fue siempre esto... “Mi vida, mi vida fue la construcción. Yo trabajé 45 años en la construcción.” Después vino la radio.
“Así empecé un poco en la radio y, hoy es un trabajo, ya tengo doce años en el programa. Es un trabajo porque dejé la albañilería y estoy más dedicado a hacer radio que albañilería. Me encanta la locución, me encanta llevar alegría a la gente, fundamentalmente, vivo la alegría de la gente a través de los temas que me piden...estamos hablando siempre de los integrantes mayores de la familia, porque son los que tienen más acceso hacia esa música.
Acá en la costa ya están acostumbrados porque hace doce años que me escuchan, pero cuando viene alguien de afuera me llaman por teléfono o se acercan a ver quién está haciendo ese tipo de programa.”
“¿De dónde saco yo ese material? Y de toda la gente. Cuando empecé a manejar ese tipo de material, al que le gustaba y tiene en casa, me alcanzaba para que yo tomara alguna copia porque no se consigue en el mercado ese tipo de música que yo paso, son temas muy, muy de antes. Que bailaban en la juventud aquellos que tienen hoy 60, 70, 80 años. Eran el boom de la juventud de ellos entonces les recuerda tantas cosas lindas, las mujeres han llegado a la radio llorando por los temas que le paso. Claro, se acordarán de su juventud, de su noviazgo, de su primer hijo.”
“Eso es maravilloso, para mi es maravilloso, si soy útil para mi es maravilloso.”
¿Todo tiempo pasado fue mejor?
Él piensa que todos los adelantos son bienvenidos y que llegan a mejorar el modo de vivir de todos nosotros.
Cacho sigue siendo fiel a los casetes, porque como él lo decía, si lo cuidas dura muchísimo, y ya lo ha defraudado el cd que en 6 meses dejo de funcionar.
“Cuando yo empecé con la radio por Dios, era una cosa tan distinta a lo que es hoy.”La aceleración de los tiempos no influye en su trabajo, la tecnología sigue corriendo y él la utiliza pero, desde que empezó hasta hoy, sigo llevando de su casa todo listo, todo preparado. “Yo llego a la radio, lo vuelco sobre la mesa, le digo al operador qué tiene que hacer, qué es lo tiene que pasar, qué es lo que no, igual que cuando empecé, sigo ahora.”
No es que todo tiempo pasado fue mejor, pero el traer a la memoria los recuerdos de la juventud, moviliza lo mejor de las personas.
Tiempos de bailes, encuentros y voces, sana alegría de compartir momentos con amistades, con la familia, y los amores. Rostros e imágenes que llegan con las melodías de alguna vieja canción.
Qué bueno es contar en nuestro pueblo con alguien que no nos deje olvidar, con alguien que permita dibujar una sonrisa en nuestros mayores y los despierte a compartir un relato de alguna aventura de aquellos tiempos con los más jóvenes.


EQUIPO TRAZOS COSTEROS MAYO 2008

No hay pago en todo el mundo...

A mediados de la década del 60, tenía mi padre una audición radial titulada La hora de la Costa. A través de ese espacio, se trataba toda la problemática de la zona, a la vez que se difundían valores locales, se recibía y contestaba correspondencia, se atendían pedidos. Había uno especialmente reiterado por su gravedad: la presencia de animales sueltos en el camino.
Por este medio, la zona pudo adquirir relevancia. Y los vecinos y no tan vecinos pudieron enterarse de sus quehaceres y afanes, los de un lugar socialmente postergado y soslayado.
Las visitas a San Javier eran periódicas. Mis padres viajaban cada tanto, y prendados como siempre de la belleza costera, cuando pasaban frente a la plaza de Cayastá, la expresión era: “Es la plaza más linda de todos los pueblos costeros”. Se la oí repetir una y otra vez.
Promediando 1965, y a través de la señora Lelia Macedo, en ese entonces directora de la Escuela Pedro de Vega, las noticias de Cayastá llegaban a La hora de la Costa con fluidez y precisión. Lelia era la Corresponsal, y el trato con ella se tornó amigable y afectuoso.
Así fue que invitó a mi padre a dar una charla en el Club Social de Cayastá. Y ahí llegó, en compañía de mi madre.
A través de su voz y su recuerdo, reiterado en muchas oportunidades, me llega nítida la descripción de una tarde de invierno, gris y cruda. Había viento y estaba nublado.
Luego de la charla, Lelia los llevó a recorrer el pueblo y los lugares más cercanos. Entre conversaciones y diálogos amigables, llegaron a la costa, que es como decir, entraron a la magia.
Pero la magia tenía un lugar preciso: la punta de la barranca, el espacio lindante con la casa de las familias Salvatierra y Peralta.
Mi padre se extasió recorriendo el lugar, que obviamente, hace mucho más de cuarenta años ¡era más amplio! Su embeleso no tuvo límites cuando comprobó cómo el recorrido del río, de su querido Quiloazas, majestuosamente se curvaba para continuar hacia el norte, en esa magnitud bordeada de verde que todos conocemos.
Y a partir de ese momento, todo fue querer hacerse una vivienda ahí, precisamente ahí. En ese lugar. Quería ver su río desde esa mirada, con esos ojos, desde Santa Fe la Vieja, lugar históricamente pleno de significación.
Lelia hizo todas las gestiones necesarias. Sabía quiénes eran los dueños del terreno, y rápidamente la compra estuvo hecha.
Desde entonces, el poeta vivió y se desvivió para su ranchada en Cayastá. A pesar de algunos resquemores en su San Javier natal. Pero ahora, la cercanía con Santa Fe era estrecha, y sus deseos de río y soledad se verían cumplidos. Su pasión por el río lo hizo querer estar lo más cerca posible de él. Amor peligroso, si los hay, porque ahora la cercanía es cada vez más audaz y preocupante. Ojalá casa y río no tengan que estrecharse en un abrazo final.
Su Punta Cayastá es fruto de esta pasión por el paisaje de la costa y de su querido Cayastá. Seguramente, como éste, “no hay pago en todo el mundo”.

Olga Laura Migno MARZO 2008

domingo, 7 de septiembre de 2008

Editorial Septiembre 2008

“De los errores se aprende”. Aunque esta sea una frase estigmatizada, un lugar común, su pertinencia en este caso es inobjetable. Aprendemos y crecemos día a día y nuestro trabajo se pone de manifiesto en estas páginas que, más allá de que no enarbolan ideologías políticas determinadas, se posicionan firmemente en el compromiso y la responsabilidad: compromiso con la gente y con la información que transmitimos; responsabilidad con el trabajo continuo que nos permite hoy editar el quinto número de Trazos Costeros.Estimamos oportuno aclarar que la selección de todos y de cada uno de los contenidos de esta revista no evidencia en lo absoluto una posición anodina frente a la realidad, muy por el contrario: respondemos a las inquietudes de aquellos que hoy nos eligen y nos esperan mes a mes. Finalmente (y desde el principio) para ellos estamos.